martes, 12 de diciembre de 2006

El medio ambiente- El agua I

EL MEDIO AMBIENTE


EL AGUA (1ª parte)


La semana pasada hicimos un breve resumen de lo que es el medio ambiente y los ataques que sufrió a través de la historia humana. Lamentablemente los ataques han sido tan severos que nuestra generación y las de nuestros hijos y nietos serán las encargadas de revertir esa situación para que ese pequeño punto azul, que orbita una pequeña estrella en la periferia de una galaxia menor, pueda seguir existiendo.

El agua es una de las moléculas más sencillas de la naturaleza y tiene propiedades que ningún otro producto natural o sintético tiene. Por ejemplo: puede estar en 3 estados físicos a la vez, sólido, líquido y gaseoso ; tomemos un vaso de agua, pongámosle un cubito de hielo y tapémoslo; en ese sistema tenemos el líquido (el agua), el sólido (el hielo) y el gas que no lo vemos pero satura la atmósfera que hay entre la superficie del agua y la tapa.
También desde el punto de vista químico, el agua en estado puro, tiene otras propiedades como: ser un aislante muy bueno en estado puro, ser un patrón de medida (1 lt=1kg), ser el solvente universal, no existe material que tarde o temprano no se disuelva en agua.
Es el mejor trasmisor de energía que hay: si evaporamos agua en una caldera llevamos el vapor hasta dónde necesitamos la energía y allí lo condensamos, así estamos entregando la energía que necesitábamos.

Es el sustento de la vida; sin agua la vida en casi todas sus formas no existe. Hay algunos microorganismos que esporulan y quedan en vida latente hasta que las condiciones vuelvan a ser favorables; pero todos los demás seres vivos no pueden hacerlo. Debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo tiene un 70% de agua, por lo tanto la ingesta de 2 o 3 litros de agua diarios son imprescindibles.

Históricamente la tenencia de agua potable, ha sido un recurso estratégico. Piénsese en la importancia que tiene para la vida e inmediatamente uno se da cuenta que tener en su poder la fuente del agua, es tener en su poder la vida de otros.
Las guerras por el control del agua han sido innumerables, especialmente en zonas dónde el agua escasea o está concentrada en ciertas zonas.
Las grandes civilizaciones siempre se han desarrollado junto a un río, a un lago o a una fuente constante y confiable de agua.
Fueron los ingenieros romanos los primeros que condujeron agua desde lugares alejadísimos hasta el punto de consumo, gracias a la construcción de sus acueductos, que incluso en algunas ciudades europeas aún hoy suministran agua, y en otras están todavía en pie desafiando al tiempo y glorificando la inteligencia y tenacidad de unos humanos que sabían hacer las cosas, porque aplicaban, aparte de las matemáticas y la geometría, el sentido común (que no es el más común de los sentidos).
Por esas épocas no se pensaba que el agua fuese un recurso natural finito, por lo tanto se usaba y se tiraba. El suministro nunca faltó, ya que el impacto en el medio ambiente no era lo suficientemente grande como para que la Naturaleza no lo pudiese arreglar.

Pero el problema de la contaminación ya existía en la antigüedad. Eran frecuentes las epidemias en las grandes ciudades, y aunque nunca lograron hacer la conexión agua contaminada y epidemia, sí sabían que si se iban por un tiempo de la ciudad, la epidemia desaparecía (siempre le hechaban la culpa a algún dios enojado).
Pasaron los siglos y con el comienzo de la Revolución Industrial, empezaron los verdaderos problemas. En el atestado Londres de mediados del sigloXIX, el problema de la contaminación del agua y de la polución en general era verdaderamente grave, al punto que la familia real se mudó al castillo de Windsor (en aquel momento y aún hoy alejado de Londres). En 1858/59, se declaró en Londres una epidemia de cólera muy violenta. Los médicos, con su rudimentaria, aún ,ciencia poco podían hacer más que ver morir a miles de hombres, mujeres y niños sin poder ayudarlos en mucho.
Un jóven médico, que en su momento fue tildado de loco, aseguraba que la epidemia de cólera era trasmitida por el agua; sus colegas mayores pensaban que eran los "humores" malos y el hacinamiento, y en parte también tenían razón, (no sobre los "humores" que siempre fue un término ambiguo para zafar de una situación, sino sobre el hacinamiento).
En Londres de esa época el suministro de agua se hacía a través de bombas que estaban en casi todas las esquinas y bombaban agua de pozos semisurgentes, bajo la misma bomba. Este médico comenzó por cuadricular un plano de la zona de mayor virulencia de la epidemia y determinó que en esa zona había 4 pozos. Comenzó por clausurar uno periférico, y los casos bajaron un poco en las zonas próximas a ese pozo; siguió clausurando pozos hasta que al llegar al tercero la epidemia paró en 48 horas. De esta forma este jóven médico, que no se ha conservado el recuerdo de su nombre, ya que , como ocurre frecuentemente, los laureles fueron para la compñía que suministraba el agua, demostró la directa vinculación entre el suministro de agua y las epidemias.
El asunto era que la napa freática que alimentaba ese pozo tenía una conexión directa con el río Támesis, que era la cloaca de Londres y del puerto de Londres.
Desde ese momento, y unos cuantos años antes de Pasteur, la compañía que suministraba agua recomendaba hervir el agua si era con fines potables o de cocción. Este insólito hecho, muy poco conocido, me lo contó un ingeniero muy viejo de OSE, inglés, que se quedó en Uruguay luego de que la Montevideo Water Works, fue nacionalizada y transformada en OSE. Su padre y su abuelo, siempre trabajaron en esa compañía, y fue la compañía que tuvo el lío en Londres. Según me contaba este inglés, los chismes dentro de la compañía decían que los "quimicos" se estaban volviendo locos con el tema. Habían sugerido que se pusiera cal viva en el agua para potabilizarla, otro quería hacerlo con arsénico, en fin las soluciones que aportaron eran locas o de tipos desesperados.

Pero la contaminación de los acuíferos , o de los cursos de agua, lagos , mares y océanos no es sólo biológica. Hay contaminación química y física.
Una de las formas de eliminación de aguas residuales, repudiable, traicionera y hecha generalmente por personas sin conciencia se llama "infiltración al terreno". Este tipo de eliminación de aguas residuales tuvo su cuarto de hora, cuando a un Ingeniero francés se le ocurrió, que ya que le hacían tantos problemas por la evacuación de las aguas residuales de la fábrica dónde trabajaba, colocó una bomba de alta presión a pistones y un motor suficientemente poderoso detrás y metía a prepo las aguas residuales en las napas freáticas. Pasó poco tiempo para que las autoridades se avivaran de que las aguas residuales, si no iban al río a algún lado deberían ir y descubrieron que se estaban infiltrando en el terreno. Las autoridades sin mayor experiencia aplaudieron la solución y se popularizó el sistema. Hoy hay en Uruguay todavía algunas industrias que lo hacen, pero bajo una estricta vigilancia de la DINAMA.
La infiltración al terreno es peligrosísima ya que como no se sabe por dónde va la freática, sólo se tiene alguna idea, el problema puede aparecer a kilómetros del lugar de infiltración.
El sistema convencional de tratamientos de aguas residuales es básicamente una "cámara de rejas": llamada así porque tiene una serie de rejas en serie, cada vez con las aberturas más chicas. Allí queda lo más grueso, que en el sistema municipal se han encontrado hasta sillones; luego se pasa a una cámara de flotación dónde quedan los materiales más livianos que el agua y luego se lleva a una laguna anaeróbica, dónde los microorganismos se encargan de "comerse" los elementos indeseables para nosotros, y luego pasa a otra laguna, "aeróbica", donde se oxigena el agua, y crecen juncos, repollitos de agua y van los patos a comer. Cuando esto ocurre el sistema está trabajando bien, y el efluente de esa segunda laguna va a los cursos de agua sin problemas. Todo este trabajo está controlado por la DINAMA, quien es la que hace los análisis de agua, de muestras que recojen ellos mismos, y que los resultados son inapelables. En general los técnicos de la planta junto a los técnicos de la DINAMA, ajustan, discuten posibliliades, nuevas técnicas y básicamente los cambios que hay que hacer en planta si los análisis no dan valores correctos.
Hasta aquí las cosas son bastante controlables, ya que hay un organismo de vigilancia, y en general los grandes consumidores de agua, toman a ésta como una materia prima importantísima. Por ejemplo, una técnica de empezaron a implantar los brasileros hace unos 25 o 30 años, es obligar al que purifica su agua de un curso a verter su efluente aguas arriba de la toma: esto obliga a los técnicos a controlar muy bien lo que largan al curso de agua si no sus colegas de la planta de purificación o potabilización le largan la bronca y la producción se puede resientir, o salir directamente defectuosa.

Hasta aquí es la parte más fácil, porque hay controles, los usuarios son identificables,etc.
La parte más grande , más compleja y más difícil de controlar es la contaminación del agua hecha por las poblaciones, por civiles, que o bien no tienen la suficiente educación para hacer las cosas bien o lo hacen pos desidia o comodidad, o mala intensión o pereza o lo que quieran ponerle.
Antes de empezar con esto pongámonos en antecedentes. El volumen de agua que hay en la Tierra es constante desde hace varios miles de millones de años. Se pierden algunos kilos por fugas al espacio exterior, pero son suplementadas por la producción de agua de las erupciones volcánicas, los geísers, y en menor medida por los rayos.
El agua potable se fabrica en su mayor parte mediante plantas potabilizadoras; se saca agua del subsuelo mediante perforaciones, que en general es agua de muy buena calidad y no siempre es necesario potabilizarla y como reservas de agua potable al descubierto están los hielos de ambos polos y los hielos de las altas cordilleras. El problema se está complicando en estos últimos años, por el cambio climático, que ha hecho subir el promedio de temperaturas anuales en 5ºC en los últimos 100 años. Esto es el famoso efecto invernadero y provoca que cada día más hielo caiga al mar. Una vez caído al mar deja de ser potable, pero si no lo hace va a formar arroyitos, que luego se van transformando en torrentes y que permiten la fabricación de represas hidroeléctricas y la potabilización para uso humano. Se calcula que para fines de este siglo, en ciertas épocas del año se podrá navegar tranquilamente por el Océano Glaciar Artico, en verano. Subirán los niveles del mar, lo que implica que miles de millones de seres humanos que ahora viven junto al mar van a tener que ir retirándose tierra adentro, pero lo más importante es la conservación de las fuentes de agua potable.

Fin de la 1ª parte. Próxima parte: Cómo conservar el agua que tenemos

Alvaro Kröger

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