¿SE ESTÁ FORMANDO UN "EJE" DE GOBIERNOS DE IZQUIERDA?
Creo que sí, según los documentos que presentamos en este Informe Especial, existen demasiadas coincidencias; coincidencias que lamentablemente se parecen mucho como para no decir que están dictadas por un plan maestro.
Soy un convencido de que la punta del "eje" es La Habana. Su ideología contaminó al continente americano durante más de dos décadas, y llevó a casi toda Latinoamérica a dictaduras militares, algunas más duras que otras, pero fueron dictaduras al fin. Recién se empezó a clarificar un poco el panorama a principios de la década del '80 y terminó la democratización del continente a principios de la década del '90.
El "eje" del que hablamos está constituído por los países latinoamericanos con gobiernos de izquierda democráticamente electos, pero, indudablemente siguiendo instrucciones muy precisas de La Habana. Ya que Fidel no pudo imponer su ideología por las armas, ahora lo intenta por la vía democrática.....que paulatinamente se va haciendo menos democrática, como en el caso venezolano o argentino.
No está mal que América Latina se una en una asociación político-económica, para enfrentar a los grandes bloques económicos y así tratar de competir mejor y tener una voz en el concierto internacional.
Pero lo que vemos mal en este "eje" Cuba-Venezuela-Brasil-Uruguay-Argentina, es que se imponga una suerte de mordaza, a quienes no opinan igual que los respectivos gobiernos. Una de los grandes logros de la democracia es que podemos convivir en paz
personas que pensamos de forma diametralmente opuesta sin llegar a matarnos por ello.
Si leemos cuidadosamente los documentos de este Informe Especial, vemos que ningno de los países involucrados tienen un informe favorable de la Sociedad Interamericana de Prensa. Van desde casos de muerte de periodistas, como en Brasil, que no se quieren investigar, a una ley mordaza en Venezuela dónde Chavez tiene una controversia profundísima con el periodismo que no le es fiel, y hay represalias crueles; pasando por Argentina que quiere implementar una ley de recolección de datos, que según los autores de la misma es para controlar la delincuencia.
Para mí es la copia fiel de los métodos de la tristemente Gestapo, o de la también tristemente KGB.
Por el momento en Uruguay no hay una clara censura, pero veladamente se la realiza mediante presiones a periódicos, emisoras de radio o televisión, o acusaciones frente a la justicia de hechos muy difíciles de juzgar, por falta de pruebas o directamente por falta de legislación.
La censura, la falta de un grupo de personas que piensen diferente y que lo digan, y que lo puedan hacer libremente y sin miedos a las represalias, es un hecho lamentable, es la falta de Libertad.
Cualquier gobierno medianamente inteligente, deja que haya una prensa opositora, porque ella le asegura su propia libertad, su legitimidad para decir las cosas y la autoridad moral para decir a un periodista: ¡¡¡Usted se equivocó!!!, por tal o cual razón, y tenemos las pruebas necesarias para confirmarlo.
Por el contrario, un amordazamiento a la prensa, implica invariablemente la sospecha de que están pasando cosas raras, cosas que el gobierno no quiere que se hagan públicas, porque son cosas que van contra los derechos de los ciudadanos, o porque los funcionarios gubernamentales están haciendo cosas impropias.
Es mucho más respetable y más respetado quien recibe una denuncia y si no tiene la respuesta dice: ¡¡Muy bien!! En el momento no tengo los datos pertinentes, pero dentro de 3 o4 días vuelvan y voy a tener el problema solucionado.
Es una especie de trauma ideológico, los silencios, los amordazamientos a la prensa, el secreto, las investigaciones secretas, los seguimientos a personas, la escucha clandestina; todo ese entorno que fue muy particular de la guerra fría, y que las naciones con gobiernos de izquierda y comunistas llevaron a una paranoica colectiva a sus ciudadanos.
Y por último lo que podemos decir es que los uruguayos somos un pueblo pacífico, sin ambiciones territoriales, no vemos porque debemos alinearnos con pueblos que sí tienen ambisiones territoriales como Venezuela, Brasil o Argentina. Nosotros queremos exportar nuestros productos, queremos menos desempleo, que haya una torta mayor para que más gente reciba su porción, queremos mejores servicios, queremos un Estado que funcione.
No son cosas complicdas las que queremos; pero si nos embarcamos en ese "eje", nos vamos a meter en problemas, y creo que muy graves.
Alvaro Kröger
martes, 12 de diciembre de 2006
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